Los cotillas, esos seres humanos que forman una de las mayores plagas del planeta. Aburridas a la par que ávidas de conocimiento de lo indiscreto.
Hay una pava que estudió conmigo que veo cada x años. Siempre que me la encuentro la tía la caga. La primera vez me la encontré con una cuñada mía en un kiosko, mi cuñada me sacaba unos años, pero la pava tuvo el tino de preguntar: “¿Es tu madre?” ante lo cual mi cuñada palideció y desde entonces se la tragó la tierra.
Poco tiempo después vengué el honor de mi cuñada cuando me encuentro a la pava y me dice que está embarazada de 5 meses. La miro de arriba a abajo, la observo y veo que tiene un culo inmenso y una barriga totalmente planta y sin pestañear le digo: “Enhorabuena, por el bebé y por ser la primera mujer que gesta al feto en las nalgas”. La cara de la tía era un poema, no me dio tiempo a analizar más su reacción ya que enseguida me di media vuelta, aprovechando que la tía estaba perpleja y hasta 4 años después no me la he vuelto a encontrar.
Esta tía es una cotilla. Recientemente la volvió a cagar pero por no poner a menores en mi blog no voy a contar la última anécdota, pero fue aberrante debido a su interés por conocer mi vida privada. Lamentable. Supongo que su médico hizo un excelente trabajo con la lobotomía.
Odio el puto cotilleo, me la pela. Me importa una mierda si algún ex mío se folla a la viuda de Camilo José Cela; me la suda si David Bisbal se ha hecho monje franciscano: me importa una puta mierda si una pava se quedó embarazada y no se sabe quién cojones es el padre, si Aznar o Ana Botella. Sin embargo en la televisión sólo triunfan los programas que revuelven en los secretos más sucios de los humanos y es una pena porque creo que son mucho más divertidos nuestros propios secretos sucios, yo al menos tengo unos cuantos y me divierte bastante conservarlos como secretos. Al fin y al cabo… ¿quién puede haber más divertido para mí que yo misma? no voy a perder el tiempo analizando los secretos de los demás.
Para lo mío soy una bocas, todo lo cuento siempre y cuando no resulte peligroso contar, pero para lo de mis amigos procuro mantener la boca cerrada. Nunca entendí esas llamadas múltiples para contar que a tu colega Paulita se le quedó un tampón super plus encajado en el mismísimo orto porque se equivocó de sitio.
Confieso que hay momentazos en la vida de los demás que nos afectan y llamamos a una tercera persona en discordia, pero eso no quiere decir que tengamos que estar todo el puto rato cotilleando o soltando chorradas. Como la mongola ésta que cada vez que la encuentro me espero lo peor.
Puta descerebrada.
En fin, buenas noches!
Mabel