El poder de MI ginecólogo.
A las 11:30 PM (sí, PM, post meridianum) salí de la consulta de mi ginecólogo y después de mí había otra mujer dispuesta a abrirse de piernas y dejarse tratar por las prodigiosas manos del Dr. Urrutia. Un genio, el puto “cherif” de los ginecólogos, sólo que en lugar de una Magnum o un Colt tiene un consolador con cámara integrada y unos forceps de acero inoxidable multiusos de la de dios.
Siempre ocurre lo mismo, llegas, te desnudas, te haces el pis de turno, que por lo general no tienes ganas porque antes de ir a la consulta has hecho pis y te has duchado para que vea lo limpia que eres que hasta el “rollu” lo tienes limpio de polvo y paja (JUASSSSSSSSSSS nunca mejor dicho). Total que tras un grandísimo esfuerzo sueltas unas gotitas de orina como si fueras un prostático en avanzado estado de la enfermedad y sales triunfante con tu bote de “licor de riñón” medio desnuda y sabiendo que en breve estarás en la silla eléctrica con el “centro de ocio” al aire y procurando relajarte para que no sea doloroso. Además, el ginecólogo nunca miente, nunca te dice eso de “sólo la puntita” NOOOOOOOOOO qué va… te dice: “relájate que esto tiene que entrar entero” y justo en ese momento te acuerdas de esa tubería gigantesca que has visto en la autopista y la ves incluso más pequeña que la movida con la que pretenden explorarte. Una vez te han hecho el griego… sí porque se llama “Papanicolau” ¿no? a mí eso me suena a griego, aunque sea cosa de un tío llamado George que hizo estudios sobre el cáncer cervical y vaginas a mansalva… como iba diciendo, una vez hecho el griego, te meten la cámara oculta, pero no es tan graciosa como en la tele por lo que yo siempre me siento un poco estafada.
A la gente lo de la cámara le encanta pero como yo soy ciega cromática, por más que él me dice: “Mira ahí está tu ovario” yo no veo ná de ná, joder…. la escala de grises nunca ha sido lo mío, así que por no ser descortés le sonrío y le digo_ “Sí que mono, a ese lo hemos llamado José Luís por lo Moreno que sale en las fotos”.
Luego te dice que pongas los brazos atrás y te toca el pecho sin cortarse un pelo. Yo he intentado que me diga que me quiere mientras hace esto, pero nada. Así que miro a la enfermera con la esperanza de que ella no se anime a participar en el juego, que a mí esas movidas no me van en absoluto.
Te pesan, te mide, te cambian el filtro del aire, el aceite y no sé si el del pólen pero vamos, te dejan nueva. ITV pasada. Pero estoy jodida porque se ha olvidado de ponerme la pegatina, que creo que este año me tocaba de color azul. De todas formas como conservo las de hacienda de cuando era autónomo igual me pongo una para sentirme mejor.
En fin, de todos los ginecólogos del mundo me tuvo que tocar Urrutia. Que es el mejor. He vivido en muchas partes de España y siempre que venía a Gijón, con la suficiente antelación pedía cita porque… la movida es Urrutia. Urrutia It.
Ah, una cosa, la primera vez que fui al ginecólogo fui a una argentina porque me dijeron que “las mujeres son mejores para esto” ¡Y una mierda! una vez que encontré a Urrutia no me cambiaría por nada del mundo. Cuando la argentina se puso unos guantes poco apropiados juro que pensé que iba a mirar una bola de cristal en vez de mi vagina y que me iba a adivinar el futuro.
Ah y por cierto, la gente se queja de los precios pero la revisión del coche me costó 250 euros, doss ruedas otros tantos y un DIU que dura 4 años cuesta 100 euros. Un ginecólogo es más rentable que un coche. Sin duda y mucho más sano para todos.
Salud (nunca mejor dicho)
Mabel
En esta vida puedes divorciarte porque has conocido a otro, dejar a tu pareja por un caballo percherón, ser aficionado al gore pero no “desduarte”.
