Yo cada vez que escucho esto en mi casa me cago de miedo… sí, las míticas reformas en las que acabas construyendo una autovía con peaje en tu propia casa.
La culpa la tiene el puto lego, hoy en día los chavales juegan con ordenatas hasta los 6 años y luego ya empiezan a follar así que no les da tiempo a más, pero joder, en tiempos de mis padres había “mecanos” y en los posteriores el puto “lego” y claro, cuando formaron su propio hogar creyeron que todo era jauja.
La última vez que mi madre me dijo: “Vamos a hacer obra hija” yo me piré a casa de mi hermano porque me temí lo peor. Efectivamente, un día llegué a mi casa y me encontré con que habían tirado la fachada delantera ENTERA, al loro, que la que era mi habitación no tenía pared frontal, acojonante.
O el día que me suelta: “Vamos a acuchillar el parqué”, personalmente creo que hay formas más delicadas de matar la madera, pero acuchillar… JODER hay que ser salvaje. Recuerdo que le pregunté a mi madre: “¿No te vale una inyección letal o una descarga eléctrica como hacen con los animales?” pero no, no le valió. Así que una mañana, me levanté, medio en pelota, y me encontré con un enorme andamio en la ventana y unos 20 tíos en mi casa. En otras circunstancias, semejante hecho podría haberme hecho sonreir y no moverme de casa, pero aquello parecía una asamblea de “Mario Bros” haciendo la hora del bocata. Estaban cambiando el tejado y pintando la fachada que mi madre había tirado hacía unas semanas. Además se cambiaron las ventanas y por supuesto se acuchilló el parqué sin concederle antes un juicio al pobre. Y ahí está, embalsamado, aunque mi madre se empeñe en decir que no es embalsamado sino pulido. Cualquier día saldrá la niña de “poltergeist” a vengarse por el parquecidio.
Hace poco me dijo: “Hija, considero que todos esos CDs que tienes por la habitación tirados no me motivan, al igual que toda esa cableada que tienes con tu puta afición a los ordenadores, te voy a hacer unos armarios…” resultado: tengo los CDs apilados de una forma en la que es imposible indentificarlos pero eso sí, la habitación está recogida de cojones, ahora pedidme un disco de Koko Taylor que no lo encontraré ni pa dios.
Así que cada vez que llaman a la puerta de de mi casa y dicen:”Soy el pintor” “Soy el carpintero” o algo parecido, hago el mal y digo: “se confunde usted, aquí no esperamos a ningún carpintero o pintor, o lo que sea, puesto que mi padre es carpintero, o pintor o lo que sea” y me quedo tan pancha. Ante lo que mi padre comenta: “Joder, no vino el carpintero, pues mira, que le den por culo y ya haremos obra más adelante”.
Si en una de éstas no me salgo con la mía me dáis asilo político ¿de acuerdo? y ahora os dejo que tengo que estudiar mi curso CCC de carpintería y ebanistería.
Mabel.